VEXIA // PERSONAL ARCHIVE

CANNIBALISM AS A METAPHOR

sobre el amor, el hambre y el deseo de borrar la distancia entre dos cuerpos.


"Creo que el amor siempre ha tenido hambre."

Creo que el amor siempre ha tenido hambre. Te enamoras y el espacio entre los cuerpos se vuelve insoportable. Como si existiera un error en el diseño del mundo: ¿por qué estás ahí y no aquí, dentro, mezclado, resuelto? ¿Por qué no estás dentro de mí todo el tiempo? ¿Por qué no estoy dentro de ti para siempre? No sé cuánto hablamos de esto. Es una de esas verdades extrañas que todos conocemos pero que rara vez admitimos en voz alta. No aparece cuando le contamos a una amistad que alguien nos gusta. No suele formar parte de nuestras confesiones románticas. Y, sin embargo, está ahí. El deseo es profundamente oral. Antes del corazón. Antes de las palabras. Antes de la narrativa que construimos para explicar por qué alguien nos atrae. Antes incluso de saberlo. Ves a alguien y no piensas: quiero conocerle. Piensas: quiero acercarme. Quiero tocarle. Quiero que deje de ser tan exterior. El amor no comienza en el corazón. Comienza en la boca. No lo decides. Ves a alguien y quieres besarle, morderle, devorarle o ser devorada. El deseo se apodera de todo. Un beso es, quizás, el primer intento civilizado de eliminar la distancia.


Creo que tal vez todos somos caníbales.

Solo que algunos lo llamamos amor.